Esta etapa, debería dividirla en tres partes, Mi propia oficina, El Gremio Empresarial y El Sistema millonario. Aca va una breve descripción de todas.
El Gremio
A partir de un conocido presentado por mi propia hermana, comienzo un proyecto de armado de una muestra empresarial, algo que no tenía mucho que ver con mi actividad y/o profesión, pero, según las palabras de este individuo, iba a sacar mucho dinero, lo cual obviamente no fue así, lejos de eso, además de dejarme algunos contactos importantes. Nada de esto ocurrió, bueno, salvo el ultimo tiempo, en que hice contacto con una importante institución Financiera que accedió a asociarse conmigo para poder fundar una empresa de desarrollo de software. Ellos me daban el dinero para el inicio ($ 150.000 en una cuenta a mi disposición), me dejaban el 51% de las acciones, yo lo cubría con trabajo y el armado inicial de la empresa y luego, ellos venderían el 49% de acciones que tenían a algunos de sus clientes. Pero bueno, también era solo mi sueño, tenía a todos en contra, aunque, pensandolo bien, tal vez si lo hubiese contado, esto hubiese sido diferente.
La cuestión, y preparandome para los tomatazos, lo rechacé por motivos “personales”, temas de horarios que le llaman. Creo que es algo que nunca me perdonaré a mi mismo. Hubiese sido la oportunidad de dejar de ser un Nadie...
El Software Millonario
Luego de varias idas y venidas, vuelvo a intentar el otro sueño personal, el de trabajar en forma independiente. En este caso, en forma un poco más perfil bajo, esta vez, sin oficinas, solo desde mi casa. Producto de una charla con mi hermano, personaje de extracto Ingenieril, surge la idea, luego concretada de desarrollar un software, que en el mercado Industrial tiene mucha aceptación y cuyo costo asciende a varias cifras, si, el de otros, no el mío. Un año de trabajo arduo, completamente solo, si, primero estudié el tema (tema que desconocía completamente), lo desarrolle solo y luego lo lancé a la venta, si, también solo. Siempre creí en esto de fijarse más en lo que uno tiene que en lo que le falta, tal vez demasiado y me lancé a vender un producto, hecho por mi, solo por mi, pero desconociendo totalmente la idiosincracia del publico al que apunta el software, sin contactos y, principalmente, sin conocer nada, pero nada sobre la venta y esto es precisamente lo que me faltaba, pero, siguiendo el credo que nombrara anteriormente, nunca me fijé ni percaté de esta falta, solo cuando no pude venderlo a nadie.
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